La vida me ha enseñado que nuestro miedo más profundo no es no estar a altura de lo que imaginamos. Nuestro miedo más profundo es que somos más fuertes de lo que podemos imaginar. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos asusta. Tememos en nuestro interior ser lo suficientemente grandes para lograrlo, por eso muchas veces nos retiramos cuando estamos a punto de alcanzar lo que hemos soñado. Volver atrás no es ganancia para nadie en este mundo. No hay sabiduría ni honor en retirarse para que otros no se sientan inseguros cerca de uno.

Todos nacimos para brillar. No es un derecho. Es una obligación. No está solamente en alguno de nosotros. No tiene que ver con razas ni religiones. Esta en todo el mundo. Debemos dejar que la libertad de nuestros sueños, recorra nuestras venas. Inunde nuestro cuerpo y consuma nuestra mente. Y al dejar que nuestra propia luz brille inconcientemente permitimos que otros hagan lo mismo. Porque al ser liberados de nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente liberará a los que están a nuestro alrededor. Nosotros podemos hacer la diferencia.

Es necesario viajar hacia nuestro interior, y hacerlo a menudo, abrir ese armario que tenemos dentro, ver lo que consumimos y guardamos, lo que usamos y lo que no, lo que nos ata o nos produce malestar y nos impide encontrar nuestra propia Luz, existen personas que no tienen Luz propia, solo porque no la buscan y su camino es a veces incierto y oscuro… búscalo dentro de TI!!!

Todos nacimos para brillar, no lo olvides… Dios está dentro de cada uno.

Deja un comentario