Parece que fue ayer que dijimos adiós a 2009 para iniciarnos en el año que está por terminar.
Te vas 2010
dejaste nuevas heridas
en mi vida
pero curaste otras.
Me diste oportunidades
de conocer gente,
personas maravillosas
aquí.
Amistades que valoro,
amistades que estan
siempre brindando
su corazón y apoyo.
Se acaba, sí, este año que prometía bueno, tan redondito él, aritméticamente hablando, y que nos ha dejado más momentos para el olvido que para el recuerdo.
Adiós a 365 días, 53 semanas, 12 meses, 4 estaciones… Se nos va otro año y empezamos una nueva década 10 años para soñar y por supuesto para vivir ¿Qué nos deparará el futuro…?
Como pasa el tiempo con lo largo que se nos hacía de pequeños aquellas pesadas horas de colegio, que lejos veíamos nuestro 18 cumpleaños y aquellos interminables meses de exámenes, después fueron cayendo las hojas del calendario como si se tratara de una competición de velocidad. Se terminó el siglo XX y ya llevamos una década del siglo XXI pero no nos pongamos ni tristes ni nostálgicos que lo mejor aún está todavía por llegar.
En estas fechas siempre “amenazamos” con cambios radicales y propósitos de enmiendas que casi nunca cumplimos, vivimos en tiempos de incertidumbres y desconciertos donde por ningún lado encontramos soluciones a los miles de problemas que estamos padeciendo, así que tendremos que ser nosotros mismos los que tengamos que ponernos a trabajar y arrimar el hombro para subsanar esta situación.
Se va el 2010. Para siempre.
Me gustó y me amargó. Me reí, lloré. Me dolió. Me encantó.
Estuve sano casi todo el año.
Con dinero, un mes del año.
Enamorado, todo el año.
Si bien recordarán, tuvimos noticias super buenas, menos buenas, algunas muy malas, y otras muy tristes.
Se fueron muchas buenas-personas de mi vida y las dejé ir, sé que en la eternidad nos volveremos encontrar para no despedirnos nunca más.
Dejaste momentos amargos
de desconsuelo y desilusión,
pero abriste la puerta
para la recuperación
para volver a creer,
para sentirse vivos de nuevo,
para con fe y esperanza recuperadas,
poder luchar a diario en nuestras vidas.
Igual fui feliz muchas veces. Tuve más estudio, uno que otro lío, pero estuve sano. Conocí gente interesante. Salí, viajé, canté, escribí, hablé, escuché, amé, y un montón de cosas más, pero menos importantes.
Y ahora esperemos el 2011, con los brazos abiertos, con los ojos abiertos, con el corazón y las ganas a flor de piel, llenos de esperanzas y llenos de deseos. Me encantaría regalar buenas cosas para los que quiero, para mis amigos lectores -ustedes-, para ella -Caro, Soledad, Esperanza-, para los buenos amigos comentaristas: Marissa, Hno. Víctor, Mariza, Río, Olga, Carolina, Dora, Antonius, Carlos, etc, etc., para mi querido Perú, para el mundo latinoamericano, para Medio Oriente,… en resumidas cuentas para todos los que se atrevan a leer este blog.
Si pudiera repartir algo a todos les regalaría salud.
Y amor.
Y entusiasmo para trabajar y emprender nuevas cosas. También regalar ese don de ser solidarios. Y una buena dosis de capacidad de asombro, para seguir vivos y tratar de hacer de este un mundo mejor.
Tenemos de nuevo un año por delante para cumplir expectativas, deseos, aspiraciones y anhelos. Desde aquí solo quiero desearles un Feliz y Próspero Año Nuevo y que una buena parte de sus sueños se cumplan…
Sin rencores
te despido 2010
por muchas cosas,
no sera facil olvidarte
pero abriste las puertas
para el cambio,
para mejorar,
para ilusionarme,
para volver a sentir
chauuuuuu 2010
y gracias !!!

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